¡Ay Manizales del Alma!

Se dio inicio a la corrida goyesca con un lindo homenaje al ganadero ya fallecido, Don Ernesto Gutierrez; quien cumpliría 100 años de su nacimiento. Los dos alternantes recogieron el tradicional sombrero de Don Ernesto que estaba en el centro del redondel y se lo entregaron a los herederos de la ganadería: Don Miguel y Marcelo Gutierrez.

Foto William Cortés

Se lidió un encierro de la ganadería de Ernesto Gutierrez de pareja presentación y un muy buen juego en términos generales. Los más sobresalientes fueron los del lote del Juli.

El maestro Enrique Ponce como siempre estuvo tan artístico, toreando con suavidad a un toro encastado pero no muy claro y ni con mucha clase su embestida. Lo supo comprender Ponce al no alargarse mucho con la faena pues era bien justito el motor del ejemplar… sin embargo en la muleta siempre se repitió y se dejó torear por los dos pitones, siendo el derecho el más dulce. Estocada en buen sitio. Oreja.

Foto William Cortés 

Y hemos tenido que ver como la presidencia le robó literalmente las orejas al maestro Enrique Ponce. Cómo es posible que un toro que no iba a valer, él lo ha hecho, lo enseñó, ahormó su embestida y logró confeccionar una faena de una técnica sublime… porque valen más las faenas con toros complicados y broncos, que con los más bravos. Unos naturales de pintura y derechazos de técnica perfecta. Faena con la que hipnotizó al toro. Estocada y descabello. Vuelta al ruedo tras gran petición de oreja y un aviso.

El quinto toro de salida y en los primeros muletazos llevaba siempre la cara arriba, y fue tan impresionante como en una sola tanda el maestro Ponce logró corregir ese defecto, para luego ejecutar una faena de bellas maneras, de tiempos perfectos, distancias exactas y una autoridad escondida en suavidad que lo hizo tener el poderío total de la situación. Se movió por diferentes terrenos del ruedo y todos lograba hilar las tandas. Se llevó un gran susto cuando el toro hizo por él y quedó prendida una de las mangas de su camisa en el pitón del toro, se le vio la dificultad y dolor que le producía ponerse en pie, era evidente que había molestias en su rodilla; sin embargo se reincorporó y logró ejecutar una estocada de buena colocación. Dos orejas muy pedidas e insisto en el muy, porque la presidencia estuvo a punto de quedárselas.

Las dos ultimas faenas del maestro ameritaron el pasodoble Feria de Manizales.

Julián López “El Juli” descubrió una muy buena faena, que ocultó unos defecticos en la embestida del toro, que hacía extraños y le costaba ser franco; sin decir esto que era manso, porque tuvo continuidad y raza. La faena de Julián fue prácticamente faena de redondos, algunos muy ceñidos al cuerpo del toro, donde se sale de las perspectiva visual del mismo. Lo mejor de la actuación fueron unos derechazos que planchaban la arena, tan bajos que casi media muleta estaba en el suelo. Pinchazo y estocada muy trasera. Oreja.

Foto William Cortés

Era un buen toro el cuarto de la tarde, al que El Juli toreó muy templado y ligado… sin embargo se había podido explotar más. Esta faena fue más en línea recta, llevándolo largo y en su mayoría en el centro del redondel. Estocada de volapié y en buen sitio. Oreja.

Con el perdón del presidente… aquí vuelvo y me pregunto ¿por qué será que mide diferente las faenas entre torero y torero? En el anterior con petición más fuerte la negó y ahora si fue más rápido… no entiendo.

Faena excelente la de Julián López al sexto de la tarde, que fue un gran toro, qué bravo y noble, con un motor envidiable. Las tandas eran largas, de varios pases ligados y templados… FERIA DE MANIZALES sonó en lo alto y el público estaba entregado al madrileño. Pinchazo y estocada trasera. Dos orejas.