Ayy qué pena ! Otra tarde sin triunfos en Cali.

Parece que la tarde del 27 afectó la entrada del 28, porque algo más de un cuarto de plaza fue el aforo.

Los toros de hoy eran de la emblemática ganadería de Guachicono, de buena presentación pero poco juego potable para el lucimiento.

Ramsés Ruiz no logró hacer una buena pareja con el toro que le correspondió, la lidia se dificultaba por la mansedumbre del toro, que era bronco, se arrancaba intempestivamente y pese a que Ramsés puso en el ruedo sus aptitudes de lidiador, no hubo lugar a ver una faena con orden; más bien una lucha entre el genio del toro y la tenacidad del torero. Este toro pasaba por la muleta mirando al horizonte y tratando de llevarse al torero por delante. Estocada completa. División de opiniones.

Ansias de triunfar las del bogotano, se pasó al toro a muy poco centímetros de su cuerpo, obligando a pasar a un toro parado que era bondadoso y le permitía encimarse. Hubo pases de muy buena factura, más ligada en el inicio pero unos pocos minutos que se pasó de faena, pensando en el poco motor del toro; pero bueno … quería gustar en Cali y la gente lo entendió, porque la emoción la puso el torero ante ese sosito. No ha tenido suerte con la espada, dos pinchazos y media estocada en mal sitio. Palmas tras aviso.

Emilio de Justo conoce muy bien Colombia pero debutaba en Cali, y quiso empezar a conectar con el público mostrándoles cómo se puede confiar en un toro en el que nadie confía, tanda a tanda ahormaba una embestida que originalmente es bronca. Torear a este toro es para inteligentes, hacer que el arte salga a flote cuando se cree que todo puede estar dicho. Esta faena que es de valorar enormemente porque sólo un torero con sitio logra sin moverse un ápice, aprovechar el áspero y escaso motor del ejemplar. Estocadon con verdad. Oreja.

Lo de Emilio de Justo es pundonor y amor por la profesión, qué toro más complejo, parado, pegando gañafonasos, literalmente un pozo seco. El torero hizo lo que el esfuerzo permite, porfió y quiso enseñarle a embestir; pero el toro fue muy mal estudiante y reprobó la materia de la bravura. Fallos con la espada. Saludo desde el tercio.

Ginés Marín es muy joven pero tiene la seriedad de un torero experimentado, no quiso brindarlo porque veía los defectos del animal, el poco motor y casta; sin embargo con la mano derecha muy baja sometió y le enseñó a embestir, tanto que logró incluso redondos a un toro que en su personalidad tiene el ser un parado y tardo. La lidia fue la indicada, el tiempo Justo e incluso cuando ha le había enseñado se dio el lujo de algunos pases al natural por la dos manos. Muy buena estocada. Saludo tras un aviso.

Lo primero que produjo el sexto de la tarde fue un tumbo al picador, además de generar incertidumbre entre los dueños de capotes porque cambiaba el viaje y tomaba alta velocidad en su andar. Buen inicio de faena por parte de Ginés Marín quien quería aprovechar ese picante del toro, abriendo muy bien el compás y cada vez obligándolo con mayor vehemencia a embestir porque este se iba quedando más amarrado a la arena, quedándose en la mitad de cada pase; sin embargo Ginés no se quitaba de la cuna de los pitones. Tres cuartos de espada un poco trasera. Silencio.