Bogotá y su gran broche

La plaza de toros La Santamaría cerró con un punto muy alto, no por el número de orejas sino por la cantidad de sucesos interesantes y emocionantes que se vivieron en el mano a mano entre Julián López “El Juli” y Luis Bolívar.

Se lidiaron siete toros de las ganaderías: Ernesto Gutiérrez (1 y 2), Mondoñedo ( 3,4y 7 (regalo)), y Juan Bernardo Caicedo (5 y 6). De buena presentación y con juego variado, destacando el quinto toro de la tarde que fue indultado por El Juli.

Abrió este mano a mano el torero español a Julián López no ha tenido mucha suerte con los ejemplares este año en Colombia, éste primero era de buena estampa pero con poca casta, apenas se dejaba… toda la casta la puso el diestro. El pitón por el que mejor iba el toro era el derecho y así lo entendió Juli que lo toreó por derechazos, y aunque también probó el izquierdo fue poco lo que pudo hacer por allí. Estocada trasera y contraria. Oreja.

Por primera vez en la historia El Juli, toreaba un Mondoñedo, y qué pelea la que dio este ejemplar en el caballo. Una tanda de naturales le mostraron al madrileño que el toro no iba por allí, entonces por la derecha hizo su faena, con continuidad y emotividad pese a que el toro tenía un genio complicado, no era fácil de entender, poco a poco se fue rajando. Pinchazo y estocada. Ovación.

Una faena extraordinaria la que ejecutó el maestro Julián López “El Juli” a un muy buen toro de Juan Bernardo Caicedo; templada, ligada, limpia y de muchísima emotividad. Juli estuvo muy entregado desde el capote, cuando ejecutó las tradicionales lopecinas; que encendieron las emociones, ya en la muleta abrió el compás, llevó el toro hasta el final de su cadera, tanto que al reducir las distancias lo prendió y le dio unos golpes fortísimos… y le pegó una cornada debajo del glúteo izquierdo, aún así siguió toreando hasta indultarlo. Dos orejas simbólicas. Tras revisiones en la enfermería, fue trasladado a la Clínica El Country por la profundidad y número de trayectorias.

Respondió Luis Bolívar a la primera oreja de Juli y salió a por todas, recibiendo con dos largas cambiadas . El toro era encastado, peleó en el caballo, le faltaba algo de alegría pero le permitió a Luis lucirse por los dos pitones, porque hay que resaltar las tandas de naturales que ejecutó el colombiano. La faena tuvo temple pese a que el toro por momentos tardeaba. Estocada hasta la empuñadura. Oreja.

La lidia al segundo de su lote fue muy completa, ordenada, ligada y lo más templado que podía, ya que el toro tendía a trompicarsela. Luis estuvo muy entregado, sereno, se le ve muy conectado con su tauromaquia; ejecutando pases muy profundas. Lastimosamente el toro no transmitía mucho, le faltaba clase y eso bajó un poco el ánimo en los tendidos. Media espada, espada completa en buen sitio y dos intentos de descabello. Ovación.

Sin calidad fue la embestida del jabonero sucio que salió en sexto lugar, lastimosamente esto le impidió triunfar a Luis Bolivar, quien salió con tantas ganas y se sentía obligado a salir por la puerta grande, por esto con decisión se paró en el centro del redondel y ejecutó dos estatuarios para empalmar varias tandas por la mano derecha, sin poder romper porque el toro era soso y complicado. Estocada desprendida. Palmas.

Luis Bolívar con su fuerte ilusión de salir en hombros y agradecerle a Bogotá por su entrega, el caleño regaló un séptimo toro, de la ganadería de Mondoñedo. El toro infortunadamente tampoco fue muy potable, iba a la muleta sin clase, cómo que el cuento no era con él. Eso sí, Bolívar como siempre se puso la taleguilla bien puesta y se la jugó como si aún fuera un toro de la lidia ordinaria. Estocada baja. Oreja.