Cali … ahora sí

Fue la mejor corrida de lo que llevamos de feria de Cali. Un triunfo rotundo para Sebastián Castella y Luis Bolívar.

Se lidió un encierro de la ganadería manizaleña, Ernesto Gutierrez, de buena presentación; en términos generales muy pareja la corrida. Y en comportamiento aunque faltó fondo todos tuvieron posibilidades y casta, excepto el cuarto de la tarde que fue el más complicado. El más sobresaliente fue el lidiado en segundo lugar por Castella, que fue indultado.

El primer alternante del día, director de lidia, fue el español Antonio Ferrera; quien ha entendido a la perfección a un toro que tenía nobleza y bajaba la cabeza, pese a lo poco bravo y que buscaba tablas. La táctica de no quitar la tela del hocico para lograr sacar pases de calidad, que fueron bien valorados por el público. Muy mala suerte con la espada, saliéndose de sitio; tres pinchazos, estocada en buen sitio y descabello. Saludo desde el tercio.

Pechó con el peor lote el de las Islas Baleares, fue una pena porque ha estado tan entregado, muy por encima de las circunstancias; ante un toro que no quería estar allí con él en la muleta… es una pena porque ejecutó unos pases de con bastante clase y temple. La faena tuvo que ser de uno en uno y obligando al toro con el ayudado en momentos para que atendiera. Palmas.

Una gran faena la de Sebastián Castella, qué bien ha estado, sembrado en la arena, probando los dos pitones, pasándoselo muy cerca y ligándolo. El toro era bueno, tenía alegría, se repetía y tenía mucho picante, sólo le faltaba algo de clase para terminar los pases. Se han compaginado tan bien, tuvieron relación de complicidad y se alargaron mutuamente en la faena para degustar a los caleños. Indultado el toro tras una fuerte petición. El propio matador francés a dicho que se ha deleitado y que aunque el toro quiso al final buscar tablas, en toda la faena se empleó, bajó la cabeza y con mucho trapío además. Dos orejas simbólicas.

Castella puede con todo tipo de toro, este quinto era algo más agarrado a la arena, con poco fondo, apenas se dejaba… lo mínimo como para que el torero pudiese armar faena. El diestro francés no quería parar de torear, parecía que disfrutaba pese a las dificultades, llevó más larga la faena de lo que hubiese hecho otro matador en su lugar; ambición de novillero. Pinchazo sin soltar, estocada en lo alto y oreja. Palmas al toro en el arrastre.

Luis Bolívar se retó a seguir la racha de alegría que ya había dejado su amigo Castella, y lo logró, ejecutando una faena completa, ligada, templada, respetando los tiempos y las distancias correctas para un buen toro, bravo, enrazado y con nobleza, sólo carecía de más motor, pero ese se lo puso Bolívar. Cortó una oreja tras un pinchazo en lo alto y una estocada hasta la bola.

El sexto y último de la tarde no era bueno, más bien bronco y que terminó por buscar el abrigo de las tablas. Todo lo puso Luis que fue muy hábil, le cuidaba para que le durara más en la muleta, le perseguía para no dejarlo escapar, aguantó y logró que se viera una faena con horizonte. Estocada hasta la empuñadura. Oreja.