Dos orejas en La Santamaría, en una tarde difícil de entender

Medio aforo en los tendidos de La Santamaría. El clima estuvo de parte de la fiesta, aunque hubo algunos goterones que lograron que la afición usara por unos minutos sus chubasqueros.

Se lidiaron seis toros de la ganadería de Mondoñedo, de excelente presentación y de juego variado, en su mayoría con genio y casta, una casta difícil de llevar.

La afición dudaba un poco de las condiciones del primer toro de la tarde, debido a un defecto físico que acusaba desde su salida; pero la casta del toro fue más fuerte que su anatomía, pues se entregó en su totalidad a la muleta de Octavio Chacón (quien confirmó alternativa) que torea muy templado, con muy buenos pases por cada uno de los dos pitones, ciñéndose bastante las dos astas. Se lograron entender toro y torero, por la valentía del torero y la nobleza del ejemplar. Un mete y saca caído y estocada completa. Palmas.

La segunda faena de Octavio Chacón fue algo extraña, tuvo cosas muy buenas pero como que no terminaba de romper. Lo que parecía es que el torero estaba muy dispuesto pero no se lograba compenetrar con el toro, es que el astado tenía genio y quería mandar él en el ruedo. Sin embargo las primeras tandas que se ejecutaron por la derecha, fueron ligadas, con cadencia y la gente lo logró identificar. Pinchazo y estocada desprendida. Palmas.

Fernando Robleño era el director de lidia y tuvo que sufrir porque el tercio de varas fue todo un dilema porque el toro fue dos veces al caballo y el picador no lo pudo picar, después de esto ya cuando lo quisieron llamar al caballo de contra querencia y al de querencia, fue imposible y el toro siempre huyó. Se cambió el tercio y la afición exigía banderillas negras porque no fue picado. Pero en la muleta el matador español cambió la historia de disgusto porque supo lidiar a este difícil toro, explicó con muleta dos que todo toro tienen su lidia… este por ejemplo más técnica que vistosa pero que convence a los tendidos. Estocada de efectiva colocación. Vuelta al ruedo . Pitos al toro.

Una faena muy interesante la del segundo toro de Robleño, porque era de apretar las manos cada minuto, no era fácil.. se pasaba miedo porque el toro era algo reservó; pero pese a ello se logró una faena de uni pase fundamentada por naturales pues rápidamente el torero se dio cuenta que este era el pirón más potable. Creo que quizás si no fuese un torero luchador, en otras manos había sido pasaportado muy pronto. Oreja.

Juan de Castilla era el tricolor nacional en el cartel. Brindó su primer toro al público y todo porque vio las bondades de este toro bravo, con genio, nada fácil pero que valió la pena que se le dieran los tiempos y distancias correctas, fue una faena pausada, probando cuál era el mejor pitón; así logró encontrar que era el derecho y allí fue por donde más puso la muleta, que por cierto fue templada. Pinchazo hondo y estocada de muy buena colocación, pero no de muy rápida acción. Descabello. Palmas tras aviso. Palmas al toro.

Finalizó la tarde el antioqueño Juan de Castilla, quien convenció a varios sectores de los tendidos y a otros más exigentes no, quizás porque le pedían más temple en sus pases y continuidad. La faena tuvo buenos matices, el torero estaba voluntarioso, quizás lo que sucedió es que estos toros que te buscan la taleguilla desconciertan un poco y esto hizo que no se sintiera y viera a gusto. Estocada. Oreja.