Ferrera se transformó

El primer toro de la tarde de la ganadería de Ernesto Gutiérrez salió con alegría pero en estado de avanto, convirtiéndose en un toro complicado, que buscó tablas y que se vio mejor de lo que era en manos del Maestro Enrique Ponce, quien desde el capote degustó a la afición con chicuelinas por bajo, de excelente factura. Ya en la muleta lo trató con enorme cuidado para no forzarlo y que perdiera las manos; pocas tandas pero con calidad, ligadas y templadas. Cuando el toro cantó la gallina el valenciano decidió ir por el acero y lo pasaportó con espada desprendida pero completa. Palmas y pitos al toro en el arrastre.
Definitivamente pechó con un muy mal lote el maestro Ponce, no pudo hacer prácticamente nada con su segundo toro, porque a este le faltó recorrido, casta y clase, se quedaba en la mitad de los pases. Las pocas tandas que se ejecutaron fueron de mando, más que de arte; de lidia y protección al poco motor. Gran estocada. Ovación y división al toro en el arrastre.
Enorme estuvo Ferrera, con un buen toro de Juan Bernardo Caicedo, que acudía con clase, raza, muy encantado y nobleza. La faena fue larga y completa, con variedad, pintoresca en su arte y muy templada. Está definiendo una tauromaquia muy original, con tintes del pasado y mucho valor, se arrimó y en un descuido se llevó una fea voltereta que tuvo como consecuencia una cornada, se puso un torniquete y siguió la faena con mayor intensidad. Dos pinchazos y estocada completa de buena colocación. Oreja y palmas al toro en el arrastre.
De pantalón y camisa blanca, con zapatillas y montera puesta, salió Ferrera a torear el sexto de la tarde. Brindó a los médicos que lo atendieron y ejecutó una gran faena, llena de matices; iniciando de rodillas y con tandas de mucha profundidad, es realmente notoria la entrega con la que está toreando Ferrera, con el corazón. La faena fue larga pero no aburridora, la afición de Bogotá le gritaba “torero gracias” y coreaban sus pases. Estocada perpendicular, entró a matar caminando; tres intentos de descabello. Petición de oreja.
Luis Bolívar estuvo por encima de las condiciones del ejemplar que le correspondió en turno de Juan Bernardo Caicedo, al que le faltó clase y recorrido; pese a tener una gran presencia. La faena estuvo en su punto más alto, al inicio, cuando hubo mayor ligazón y duración en las tandas. Estocada completa y tendida. Palmas.
Se corrió el turno de lidia y salió Luis Bolívar en quinto lugar debido a que aún permanecía en la enfermería Antonio Ferrera. El toro de Ernesto Gutiérrez que salió mereció la protesta del público por su presentación y una pequeña lesión, y la presidencia lo cambió por el sobrero de la misma ganadería; al que le faltaba clase y tenía fondo de mansedumbre, sin embargo Luis lo supo aprovechar al máximo, lo toreó en los terrenos que el astado le pedía, le lidió con autoridad y lo mezcló con muy buena conexión con el público. Gran estocada. Fuerte petición de oreja negada por la presidencia y pitos al toro en el arrastre. Vuelta al ruedo.