FRÍA LA TARDE Y FRÍA LA CORRIDA EN MADRID

La temperatura volvió a ser típica de primavera, con más frío … y parece que el clima ha trascendido a la corrida de hoy porque es que no hubo mucho por rescatar. La afición que ocupaba algo más de media plaza se fue con desilusión.

Se lidiaron toros del Tajo (1,4,5 y 6) y La Reina (2 y 3), en lidia ordinaria y los dos sobreros que correspondían a Torrealta y Montealto, respectivamente. De presentación dispar en cuanto a hechuras, buenos pesos y variados pelajes. Poco fondo y bravura en el encierro, acompañados de insuficiencia en fuerza.

El primer alternante de la tarde fue el mexicano Joselito Adame, quien no contó con suerte en su primer toro, porque este no tenía recorrido, le costaba un poco llevar sus 606 kilos. Además de esto, al torero le faltó encontrar una mejor lidia, llevarlo más suave y darle más tiempo; para ver si de uno en uno lo podía llevar mas bonito. Le mató muy mal, en su primero un pinchazo, luego rasgó su piel porque se fue muy bajo y en el tercero algo caída la estocada. Silencio.

Adame brindó el segundo de su lote al respetable público de Madrid, empezó con unos estatuarios para luego iniciar su lidia por derechazos y una tanda de naturales. El toro no tenía mucho fondo, pasaba con sosería por la muleta pero dejaba estar allí, exigía que se fuera más firme con él para que lograra sacar más de lo que podía tener adentro; pero fue muy poco lo que el mexicano logró confeccionar con él, tuvo muchos errores de colocación, sin medir bien las distancias y haciendo que se trompicara la muleta. La ejecución y colocación del tercio de muerte, no han sido buenos. Pitos tras aviso.

Salió el toro para Román y durante la lidia con el capote, se cayó de fea forma y se lesionó la mano izquierda y quedó algo descontrolado; así que el presidente lo cambió por el sobrero.

El sobrero que era un toro alto y que tenía movilidad, perseguía la muleta, sólo que le faltaba clase para embestir, terminaba cada muletazo con la cara arriba, trompicando en ocasiones la muleta y colándose entre la pañosa y el cuerpo de Román. La faena alcanzó a despertar buenas sensaciones entre el público, no fue constante, sino más bien intermitente pero el torero fue el que estuvo por encima de las condiciones, él puso la voluntad y la calidad técnica ante el ejemplar, logró ordenar lo desordenado y conectar con la afición. Mató recibiendo y aunque fue aplaudido en principio, la espada estaba un poco desprendida. Vuelta al ruedo tras petición y aviso.

Al principio se creía que tenía algo más de posibilidades el quinto de la tarde, que quería embestir, pero le costaba porque también escaseaba de fuerza. Román quiso inicialmente citarlo más de largo pero este toro había que llevarlo en corto y a media altura. La faena se iba a menos cada minuto, el toro se apagaba; realmente en las tandas que ejecutó le tenía que arrancar los pases y no lograba llevarlo hasta el final del mismo. Pinchazo, estocada contraria, intento fallido de descabello y luego cayó el toro por sus propios medios. Silencio tras aviso y pitos al toro.

El tercero de la tarde también fue cambiado, porque después de la segunda puya, el torero Joselito hizo un quite y el toro ha perdido las manos y quedó tendido en el ruedo; no tenía lesión pero no tenía fuerza.

El segundo sobrero pintó desde su salida para poco, y así fue, no tenía bravura; las intenciones en principio eran de huir, ya luego se quedó en la muleta de Alvaro Lorenzo, que desconfiaba de él y estuvo muy poco frente a su animalidad. Lo rescatable fue una tanda de naturales que salió ligada y bien rematada. Mató con una media espada. Silencio.

La tarde era de bostezo hasta que llegó Lorenzo con el sexto y elevó los ánimos, todos pensábamos que al fin iba a pasar algo… iba muy bien con la derecha, enlazando un pase tras otro, de repente se fue por naturales y el toro junto con la faena se fueron a menos, ya cuando retomó con la derecha el toro estaba parado. Alvaro se colocó bien, incluso volvió a subir la emoción con unas bernadinas previas a ejecutar la estocada, pero la buena técnica del torero no bastaron para conseguir cambiar el destino. Pinchazo y estocada. Saludo desde el tercio.

Feria de San Isidro. Toros de El Tajo (1º, 4º, 5º y 6º) y La Reina (2º y 3º), de desigual presentación y de escaso juego; un sobrero de Torrealta (2º bis), encastado aunque sin clase; y otro de Montealto (3º bis), complicado

  •  Joselito Adame, silencio y silencio
  • Román, vuelta al ruedo tras petición y aviso, y silencio tras aviso
  • Álvaro Lorenzo, silencio y ovación. Entrada: Tres cuartos.
Por: Carolina Baquero