HALLAN EL ORIGINAL DE UNA CARTA QUE DESVELA LAS CIRCUNSTANCIAS DE LA MUERTE DE JUAN BELMONTE

Una carta de Martínez de León, dada a conocer por Salvador Balil, aporta una información muy valiosa sobre la trágica muerte de Juan Belmonte, el genio del toreo. El sevillano Andrés Martínez de León (1895-1978) es una figura extraordinaria: magnífico humorista, ilustrador y escritor, colaborador de ABC; amigo de Blas Infante, García Lorca, Jorge Guillén y Miguel Hernández. Pertenece a la «generación del 27 del humor». Sus temas preferidos son el costumbrismo sevillano, los toros y el fútbol.

El 8 de abril de 1962, fallece en Sevilla Belmonte. Cuatro meses después, el 3 de agosto, Martínez de León escribe a México, a su amigo José Pérez Gómez, apodado «El Nili», una carta en la que le cuenta las circunstancias de esa muerte. Esa carta se publica en el semanario mexicano «El Redondel», el 12 de agosto. Se alude en ella a «la novia» de Belmonte: sin duda, Enriqueta Pérez Lora. Menciona también a Andrés Gago, apoderado de Carlos Arruza.

El año 2010, Salvador Balil Forgas, un gran aficionado catalán, la publica, sintetizada, en su libro «Juan Belmonte en la soledad de dos atardeceres»(ed. Almuzara), fundamental para entender lo que significa la aportación del diestro a la Tauromaquia y el misterio de su personalidad. (Había encontrado una copia entre las páginas de un viejo libro).

Texto íntegro de la misiva

Curiosamente, la Fundación Martínez de León acaba de localizar el original de esa misma carta, con algunas variantes. Por amabilidad de dicha Fundación, he podido cotejar la nueva versión con la que publicó Balil: ofrezco aquí un texto íntegro, refundiendo los dos. Me parece un testimonio de gran valor sobre un tema que ha suscitado tantas polémicas.

«Cercedilla, 3 de agosto de 1962

Sr. D, José Pérez Gómez. – México D.F.

Querido Pepe:

Recibí tu carta, que te agradezco mucho, por el tiempo que me has dedicado en ella y por la cordialidad puesta, la misma que todos sentimos por ustedes.

No sé qué habrá llegado hasta ti sobre la muerte de Belmonte, pero lo cierto es que Juan se suicidó de un solo disparo por encima de la oreja derecha, tremenda decisión que, por lo visto, tenía tomada hace tiempo. Ni amores contrariados, ni absurdos problemas económicos. Juan se ha negado a pararle, aguantarle y mandarle al último toro de su vida: al dela vejez. No ha querido que este toro último lo zarandee y ponga en ridículo y ha dado la “espantá” (la única de su vida), precisamente en el momento que Corrochano calificó de “la hora de Belmonte”, un atardecer, allá en su finca de “Gómez Cardeña”.

Fuente: abc.es