Medellín cerró con la categoría del maestro Ponce

Con una muy buena entrada se dio el cierre de la temporada número 27 de la ciudad de la eterna primavera. Se cortaron dos orejas que hubiese podido ser más sino hubiese sido por el bendito estoque.

Se lidió un encierro de la ganadería de Ernesto Gutiérrez, propiedad de Don Miguel Gutiérrez; de irregular  presentación  y con juego desigual en términos generales con poco motor, nobleza pero pocas oportunidades de triunfo.

El maestro Enrique Ponce tuvo en su haber un ejemplar noble, con poca fuerza en los remos delanteros, con inicios de amplio motor, que se fue apagando poco a poco; le costaba bajar a cabeza, por eso el diestro lo toreó a media altura para no someterlo injustamente. La faena estuvo fundamentada en su mayoría sobre la mano derecha, aunque también hubo tandas con la zurda; una actuación de técnica, conocimiento y temple. Pinchazo hondo, 3/4 de espada traserita pero en lo alto dos intentos fallidos de descabello y uno acertado. Saludo desde el tercio tras aviso.

A los grandes toreros se les conoce porque pueden lidiar todo tipo de toros, incluso más con los toros mansos. El toro que le correspondió en turno al maestro Ponce fue manso con recorrido, miraba las tablas pero el torero le tapaba la salida y toreándolo en redondo, logró ejecutar una faena de las que describen cómo es que él entiende el toreo, suave, elegante y profundo; pese a que el toro era muy dormido cuando se le cogía en corto, era más complicado por el izquierdo. Evidentemente el toro era más complicado de lo que lo pudimos ver porque el maestro tapó varios defectos. Tanto se entregó el matador en la faena que incluso en la suerte suprema yéndose de frente se llevó un fuerte golpe en su mano derecha con la testuz del toro y además lo alcanzó a prender sin graves consecuencias. Oreja.

Julián López “El Juli” ejecutó una faena de técnica más que de lucimiento por las condiciones físicas de su ejemplar, que tenía más acentuado el defecto de remos delanteros flojos, lo que sí debemos resaltar es la nobleza del toro, que fue muy dulce por el pitón derecho. El torero madrileño lo llevó a media altura para ayudar a que no perdiera las manos. Pinchazo hondo, estocada completa un pelín desprendida. Palmas. Pitos al toro.

Menos suerte hubo en el quinto de la tarde, Juli tuvo que arrancarle los pases a este toro manso, sin clase, con poco recorrido; aunque con nobleza y se valora que no buscó tablas. La sosería del toro se la transmitió a los tendidos que percibían que quién embestía era el torero español. Una estocada trasera de efectiva colocación y buena ejecución. Palmas. Pitos al toro.

Emotiva y con alta conectividad la actuación de Juan de Castilla en su plaza, frente a un toro que llevaba la cara a media altura, tenía recorrido, motor; aunque con poca clase, pero con todas las posibilidades para conectar y triunfar. Probó los dos pitones, siendo más potable el derecho; sin embargo por los dos pitones demostraba prontitud e intenciones de revolverse en un palmo de terreno. Estocada hasta la empuñadura, algo contraria; varios intentos erróneos de descabello, fueron momentos de angustia, tanto que los maestros Ponce y Juli, en un gesto de compañerismo y bondad, salieron con capote en mano para ayudarle a destapar el toro. Pese a ello sonaron los tres avisos y se fue vivo a los corrales. Saludo desde el tercio con palmas cariñosas.

Un buen comienzo tuvo el sexto toro de la tarde, que aunque no peleó en el caballo, tenía recorrido y transmisión; pero prontamente en la muleta de Juan de Castilla se quiso constantemente rajar. Hubo pases de calidad y temple, cuando el toro humillaba y Juan aprovechaba el viaje de toro, que era muy incierto en su embestida. Juan estuvo muy bien colocado y a la altura del compromiso. Estocada efectiva. Oreja.