Olé por los buenos festivales

Un festival para no olvidar, fue grande por los toros y los toreros… días como hoy son los que hacen afición. Un total de diez orejas y un indulto son el balance de este festejo.

Se lidiaron siete novillos toros de la ganadería de Ernesto Gutierrez, de correcta presentación y buen juego, con calidad, encastada la corrida. 

Antonio Ferrera se pudo lucir cómo no lo había podido hacer en la corrida de ayer, le correspondió un novillo toro que aunque  con poca clase, era encastado, bravo y y con mucha movilidad. La faena fue larga, emotiva, en redondo, con poco temple pero con una voluntad y ligazón… incluso al final se dio el gusto de torear al natural de uno en uno, recuperando la muleta en cartucho de pescado y caminado despacito y cruzándose perfectamente. Estocada caída. Vuelta al ruedo al toro tras petición de indulto. Dos orejas. 

Julián López “El Juli” cortó un apéndice al toro que le correspondió, un toro noble, bravo y con motor; al que le hizo una faena tranquila, muy del corte de su propia tauromaquia que se caracteriza por técnica pura… no fue muy larga pero si de mucho contenido. Estocada trasera. 

Sebastián Castella es amo y señor de Manizales, y bueno en general de Colombia; la afición lo lleva muy en el corazón. Le correspondió un toro encastado, no desbordante de bravura pero si con motor y agilidad para embestir a la muleta del francés, que toreó en redondo… más por el desecho que por el izquierdo, algunas tandas más limpias que otras que salieron trompicadas. Pinchazo y estocada completa… en el momento de la muerte dejó que el toro muriera sin que le molestaran y lo aplaudió como el rey de la fiesta lo merece. Dos orejas. 

Cristóbal Pardo es un torero caldense, que pocos reconocen como tal; pero esta noche hizo que sus paisanos se conectaran con su toreo e inicialmente con el tercio de las banderillas que ejecutó y colocó con calidad. La faena empezó de rodillas por derechazos y en sí su faena estuvo más enfocado en el pitón derecho; tandas en redondo, alargando muy bien el brazo y aprovechando su buena figura para lucir la muleta llevándola larga hasta dónde el brazo daba. Dos pinchazos sin soltar y estocada. Oreja con mucha petición. 

Qué buena faena la de Luis Bolívar a un muy buen y bravo toro que tenía una lesión en el remo trasero derecho… lo cuidó, lo mimó, llevándolo a media altura para no someterlo y hacer que durara más. Unas tandas por naturales, muy limpias y ligadas, abriendo el compás y llevando la pañosa hasta el final de la cadera. Estocada muy defectuosa, trasera, tendida y desprendida. Una oreja. 

Torerazo el que vio Manizales en Alvaro Lorenzo, el de Toledo, toreó con una clase, temple, limpieza, pausa y una dulzura en sus muñecas; para lidiar a un gran toro, era noble, bravo, atento, con movilidad y mucha calidad en su embestida… nunca dejó de ir a la muleta. De un momento a otro, la afición empezó a pedir el indulto, la presidencia se resistía pero cada vez era más fuerte el grito de la plaza al ver que el toro seguía embistiendo. Indulto. Dos orejas simbólicas.

Guillermo Valencia tuvo un buen inicio con su capote, muy limpio y lúcido; e incluso con la muleta estaba lidiando muy bien porque inició con la derecha, lastimosamente empezó a torear por el izquierdo que no valía y allí Valencia se desconcentró y la faena empezó a desmejorar. Con la espada fue su mayor castigo y sonaron los tres avisos. Destaco la solidaridad, compañerismo y buena labor de director de lidia de Antonio Ferrera, hizo con el colombiano.