Roca Rey: “Estoy dispuesto a matar cualquier ganadería”

Martes 31 de diciembre de 2019

Su vuelta ha sido un alivio para todos: para el público, que goza de nuevo con el ídolo; para el toreo, que recupera al último revulsivo de la Fiesta; y para los empresarios, a los que puso a temblar y ahora respiran tranquilos por poder contar otra vez con el torero más taquillero de la actualidad. Su 2019 iba directo a convertirse en un año histórico hasta que se cruzó en su camino una lesión cervical que le dejó fuera de combate. Vean si no: puerta grande en Valencia y Madrid, y dos orejas de un toro en Sevilla, como muestra de lo dicho. Bienvenido, torero.

-Imagínese… después de cuatro meses lo que más quería tras dejar de torear era volver. Iba tan bien la temporada…, pero así vienen a veces las situaciones en el toreo. Sentí cierta impotencia.

-¿Qué es lo que más ha echado de menos en este tiempo?

-Torear.

-Entiendo.

-Cuando estás toreando a diario y estás metido de lleno en la temporada, te acostumbras a un ritmo que te gusta y disfrutas, pero no llegas a calibrar la importancia que tiene el toreo en tu vida. Es en situaciones como la que me ha ocurrido este año cuando eres consciente de lo que te apasiona de verdad y en mi caso es torear. Sientes la necesidad de hacerlo. No es solo una profesión sino que es mi vida y moriría por ella.

-¿Vivir sin torear no es vivir?

-Me identifico al cien por cien con esta reflexión. Cuando vuelves a torear tras un tiempo parado, aunque no ha cambiado nada, regresas con nuevas ilusiones por hacer lo que tanto has extrañado. Mentalmente vuelves más entero, más seguro.

-¿Qué ha sido lo más duro de la convalecencia?

-Desde que me pega la cornada en Madrid, que fue un percance normal, me dolía la espalda, sentía que era simplemente una contractura de la voltereta. Sin embargo, a partir de las corridas de Nimes e Istres me tuve que infiltrar y el dolor lo notaba cada vez más fuerte. Pero ya no solo era el dolor, sino también la falta de fuerza en el brazo. Tras una revisión, se descubrió una hernia y la afectación del nervio, que estaba aplastado.

“Durante la baja he sentido la necesidad de torear, me he dado cuenta de que el toreo es lo que me apasiona de verdad. Hasta ahora no había calibrado la importancia que tiene para mí. No es solo una profesión, es mi vida y moriría por ella”

-En los Sanfermines de Pamplona se le vio sufrir mucho. ¿Llegó un momento que era imposible?

-Sí, las últimas corridas sufrí mucho. El dolor se puede aguantar, calmar, pero contra lo que no puedes hacer nada es ante la falta de fuerza, no hay cura posible. Simplemente no tienes fuerza. Ahí decidí parar un tiempo y luego cortar la temporada. El brazo derecho lo tenía prácticamente dormido, no podía con el capote ni con la muleta. Psicológicamente fue un quiero y no puedo.

-Se sentiría extraño entre tanto médico y fisioterapeuta, ¿ha sido buen paciente?

-La palabra paciente lo dice, en estos casos hay que serlo más que nunca y no tener prisa ninguna. Por una parte quieres torear pero por otra toca aguantar y casi darse por vencido. Mientras más paciente seas, mejor irá la recuperación. Era lo que tocaba en ese momento. Fui paciente, sí.

-¿Cómo ha sido el reencuentro con el toro?

-Increíble. Desde los días antes te vas metiendo en dinámica, luego, cuando se acercó la reaparición en Lima, surge la duda de si iba a sentirme igual que antes, tenía mis incertidumbres, pero al terminar la corrida me di cuenta de que aunque habían pasado cuatro meses tampoco parecía tanto tiempo. Me entregué en mi plaza y ante mi afición, lo disfruté muchísimo.

“Ver el cartel de No hay billetes me hace comprometerme y el compromiso en el toreo es bueno. Me ayuda a ser mejor. Es lo que he soñado siempre y sería una pena no disfrutarlo”

-Usted lo pasó mal con la lesión, pero casi peor lo pasaron los empresarios que se quedaron sin el tirón taquillero de Roca Rey.

-Bueno… es bonito anunciarse y ver que se llena la plaza o se pone el cartel de No hay billetes. En las diecisiete corridas que toreé, a excepción de una, se acabó el papel y eso es un factor que te hace mejor torero porque te lleva a hacer los esfuerzos que hay que hacer.

-Alguno le dijo: “Vaya putada nos has hecho”.

-Jajaja… se han portado bien y se han preocupado por mi recuperación. Algunos me decían si podría estar en sus plazas antes de que tomara la decisión de cortar la temporada. Pero esto no ha sido una putada, ha sido el toreo únicamente. A veces da triunfos, otras da sustos. Es un peaje que hay que pagar en la profesión. Gracias a Dios no ha sido una cornada a vida o muerte, que pudo pasar por lo feo que me cogió, pero fue una lesión que ha llevado su tiempo. Tanto lo bueno como lo malo te puede tocar en el toreo.

EL MENISCO DE LA RODILLA IZQUIERDA, OTRO DOLOR DE CABEZA

Durante su convalecencia, la prensa colombiana publicó que Roca Rey tendría que pasar por quirófano a comienzos de 2020. Pese al secretismo con el que trataron de llevar la posibilidad de tener que operarse de nuevo, la noticia salió a la luz. Las alarmas, pues, volvieron a encenderse, en este caso debido al menisco de la rodilla izquierda. “Lo tengo roto desde hace dos años; además de que el hueso de la rodilla lo tengo rajado”, apunta. “Me duele mucho, hasta el punto de haber tenido que torear infiltrado en varias ocasiones. Me di cuenta de la rotura entre mayo y junio de este año”. Aprovechando la baja por la lesión cervical, Roca Rey hizo un tratamiento de fisioterapia pese a que el diagnóstico médico decía que había que pasar por quirófano. “Voy mejor, el fisioterapeuta ha hecho un trabajo extraordinario y además yo estoy fortaleciendo mucho las piernas; aunque sigo con el menisco roto y lo va a estar mientras no me opere, pero parece que no voy a tener que pasar por quirófano y podré aguantar un tiempo más así. No soy muy amigo de las operaciones, por eso no me he operado ni la hernia ni la rodilla”, afirma el torero peruano.

Dicha situación hizo que Roca Rey optase por no anunciarse en una de las ferias importantes del país americano, la de Manizales. “Las empresas y el público merecen un respeto y no quería que me anunciaran en las ferias si no estaba seguro de cumplir los compromisos. No me parece bien, el toreo tiene que tener seriedad y prefería sacrificar quince días de la temporada aun sin saber si me tenía que operar o no. Ojalá que pronto pueda volver a Manizales”, reflexiona con sinceridad.

-Hasta la lesión, la temporada iba lanzada. Triunfos en Olivenza, Valencia, Castellón, las sensaciones eran extraordinarias. Luego llegó Sevilla, donde se le llegó a pedir el rabo, pero su gran apuesta era Madrid. Donde otros dijeron no al bombo, usted dijo sí. ¿Lo haría de nuevo, aceptaría esa fórmula otra vez si se diera el caso?

-El bombo fue una situación completamente nueva, distinta hasta ese momento. Por mi forma de ser, por no querer dejar de apostar fuerte, porque al fin y al cabo mi carrera ha sido apostar fuerte desde novillero aunque muchas veces se olvide y a pesar de que había personas que desconfiaban de ello, sentí que tenía que tomar esta decisión digamos aventurada o apasionada. Me gusta decidir por mí mismo y por eso entré a ese sorteo, era una muestra también de decir que estoy dispuesto a matar cualquier ganadería. Lo hice porque entendía que después de eso ya no habría dudas. ¿Si lo haría de nuevo? Ahora ya no sería nuevo y entiendo que debería de quedarse como estaba.

-El sorteo deparó que tuviera que torear la corrida de Adolfo Martín. Era el gran morbo del bombo y le tocó.

-Fue una tarde que generó una bonita expectación. Pero todos los toros, y en Madrid especialmente, tienen la fuerza de toro y todos tienen dos pitones con dos puntas grandes. La corrida de Adolfo Martín la toreé como cualquier otra, quizás con otras formas, pero cuando eres torero te preparas para torear todo tipo de toros y encastes.

“No sabría decir en qué aspectos he evolucionado en este parón, lo que es seguro es que me siento feliz por estar de vuelta. He renovado la ilusión, que es condición vital para ser torero”

-¿Le veremos en un futuro con este tipo de ganaderías o lo descarta por completo?

-No, nunca hay que cerrarse a nada, al contrario. Soy torero y siempre hay que marcarse retos, y matar distintos encastes es uno de ellos. También es cierto que el público paga una entrada para verte y no quiere verte delante de una ganadería que quizá no funcione. Hay que saber qué corrida dura matar, no vale una que salga descastada o que tenga un peligro que nadie ve. El público quiere verte triunfar y para ello hacen falta toros que transmitan.

-¿La corrida de Adolfo Martín sirvió para disipar dudas, para acallar comentarios?

-Cada uno tiene su opinión, unos dirán que eres bueno, otros que eres malo. Lo más bonito es disipar tus propias dudas y no las de los demás. Es necesario tener dudas internas y superarlas. A las que tengan otros sobre mí, no les echo cuentas. Cuando estás delante de un toro estás solo y no piensas si unos quieren que torees de una forma o de otra, solo piensas en ti porque además tu vida está en juego.

-¿La faena al toro de Parladé ha sido la más rotunda hasta el momento en Las Ventas?

-Sí, por el toro, por cómo fue la tarde, por el escenario. Mi primero, un sobrero de Conde de Mayalde, me cogió y luego le corté las dos orejas al sexto. Me sobrepuse a las circunstancias.

-¿Ha seguido lo que ha ido ocurriendo a lo largo de la temporada?

-Unas veces sí y otras estaba centrado en la recuperación, pero he estado enterado de lo que iba pasando. He estado al tanto a través de los medios, no muy estrictamente, y también por lo que me iban contando.

-¿Le ha dado tiempo a profundizar en su tauromaquia? ¿Veremos mejoras en el toreo de Roca Rey?

-Día a día intentas evolucionar, ser cada vez mejor, pero es cierto que cuando dejas de entrenar por una lesión, como ha sido el caso, piensas, maduras y ves las cosas de otra forma. Recargas energías y sobre todo renuevas la ilusión, que es una condición fundamental para ser torero y para hacer el toreo que quieres. No sabría decir en qué aspectos he podido evolucionar, de lo que estoy seguro es que me siento feliz por estar de vuelta, y eso luego en la plaza se nota.

“Dije sí al bombo porque desde novillero he apostado fuerte en mi carrera. Creía que tenía que hacerlo y por eso acepté. También fue una manera de decir que estoy dispuesto a matar cualquier ganadería”

-¿Hasta qué punto le presiona la expectación que genera en los públicos?

-Lo que me hace es comprometerme y el compromiso en el toreo es bueno. A mí me ayuda a ser mejor, me motiva porque es lo que he soñado toda mi vida. Y ya que lo estoy viviendo, sería una pena muy grande no disfrutarlo.

-Tras la campaña americana, en Europa arrancará la temporada en la Feria de Fallas de Valencia. ¿Por qué?

-Así como ha sucedido en América, que tras la lesión volví en mi tierra en vez de en otra plaza, me gustó la idea de hacerlo en Valencia porque es una plaza en la me he sentido torero y a gusto, he tenido tardes bonitas que me han ayudado a sacar aspectos nuevos, con sensaciones muy fuertes. Me hacen ilusión las Fallas y no encontraba nada más bonito que no fuera volver en esa plaza. Ahora solo deseo que salgan las cosas bien como tantas veces ha pasado.

-Que vayan preparando pues la puerta grande. Lo digo por el currículum que tiene en esta plaza.

-Jajaja… He tenido la suerte de salir a hombros como matador de toros todos los años que he ido y por eso también es especial. El público de Valencia es respetuoso y apasionado. Y a mí me gustan las personas apasionadas como las de Valencia. Con esos mimbres, también salen faenas apasionadas. Es una feria increíble y me gusta que la reaparición sea allí.

-Por si acaso que vayan preparando las llaves…

-Por lo menos las de la puerta de cuadrillas para que nos dejen pasar.

-Bienvenido.

-Gracias.

ARROLLADOR REGRESO EN AMÉRICA

Roca Rey ha vuelto como se fue. Si la temporada europea iba camino de ser triunfal antes de que se viese obligado a cortar la temporada, la que ha iniciado en América va por los mismos derroteros. Desde que reapareciese en Lima el pasado 3 de noviembre, el peruano ha seguido por la senda del éxito tarde tras tarde en las siete corridas que lleva toreadas en ruedos peruanos, mexicanos, ecuatorianos y colombianos hasta el momento. Un triunfo en Acho en la tarde de su regreso, una oreja en la mexicana plaza de Guadalajara, tres trofeos en Latacunga, otras tantas en Toluca con indulto incluido y doble premio en Cali es su balance por ahora. El único borrón fue su actuación en la última corrida Guadalupana celebrada en la Plaza México. Hasta que regrese a España, a Roca Rey todavía le quedan por cumplir alrededor de media docena de compromisos más. Lo que queda claro es que su regreso a los ruedos ha sido arrollador.

Por José Ignacio Galcerá
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