Segundo festejo de Toros y Ciudad en Manizales

Con lluvia y un gran ambiente como es costumbre en la ciudad de Manizales… Se celebraron los 170 años de la capital caldense; y se hizo cómo se debe, con toros, en el marco del feriado Toros y Ciudad 2019.

Se lidió un encierro de la ganadería de Salento, de muy buena presentación y juego variado, sobresaliendo los lidiados en primer, segundo y sexto lugar.

Manolo Castañeda se enfrentó a un ejemplar de poca clase pero con movilidad y casta, característica que debió ser mejor aprovechada por el novillero bogotano; quien tuvo mucha voluntad incluso recibiendo a porta gayola y queriendo impactar con el capote; pero que fue desdibujando su presentación con algo de desespero frente a las condiciones comportamentales que le presentaba su ejemplar. Vuelta al ruedo.

Camilo Hurtado se encontró con un ejemplar enrazado, encastado, con recorrido y que le permitió el lucimiento frente a su público. El joven novillero ha mostrado avances en su tauromaquia, pese a que faltó algo de más sometimiento en la muleta para ahormar la embestida y no dejar que llevara la cara arriba. La suerte suprema fue la mejor ejecutada de la tarde y esto junto con su faena le otorgaron una oreja tras una fuerte petición del respetable.

Antonio Hernández tuvo la mala suerte de encontrarse con las malas circunstancias de salud del novillo que perdía las manos y se lesionó una de sus extremidades; el público fuertemente pidió el cambio y no fue concedido por la presidencia  . La faena fue casi nula en parte por las condiciones del novillo toro y otro por la ya indisposición del novillero que tenía ansias de triunfo en su debut con caballos. El tercio de muerte fue muy defectuoso y sonaron los tres ácidos, el novillo fue a toriles vivo.

Mateo Gomez muy serio en el ruedo, tratando de estar lo más sereno que su experiencia le permitían; mostró habilidades para desenvolverse ante los extraños del novillo toro que era descastado y sin clase, pero con movilidad y atención a la muleta de Mateo. Terminó sin embestir, sólo pasando y buscando tablas. Se debe resaltar el orden que quiso darle el novillero a su faena y la ligazón pese a las dificultades. Apuros en el tercio de muerte, pinchando en varias ocasiones.

Santiago Viloria tuvo en su haber un ejemplar con mucho ímpetu inicial, era un novillo muy encastado y bravo; lastimosamente le duró muy poco y lo que empezó como una faena de conexión, música y palmas, terminó en un público desconectado y un novillero luchando sólo en el ruedo. Resaltan las buenas maneras de Viloria. Mal tercio de muerte, el toro cayó justo cuando sonó el tercer aviso.