Triunfo de Roca Rey en Cañaveralejo

La plaza se engalanaba con una de las mejores entradas de la Feria de Cali 2o19, para dar la bienvenida a un gran cartel, uno de los más esperados de Colombia: Sebastián Castella, Luis Bolívar y Andrés Roca Rey.

Se lidiaron seis toros de la ganadería de Juan Bernardo Caicedo, de buena presentación y juego desigual.

El primer toro de la tarde le correspondió a Sebastián Castella, era un astado de bella estampa, castaño requemado, burraco y astifino; es una lástima que tan bello pero sin contenido. Tuvo Castella que poner el 200%, el 100 suyo y el 100 del toro; arrimándose, dejando pocos centímetros entre su cuerpo y los pitones, todo para arrancarle medios pases, quería siempre llevar la cara arriba y mirar con intenciones de coger al torero. Pinchazo y estocada trasera. Saludo desde el tercio.

En vano fue el gran esfuerzo de Sebastián Castella, que quiso agradar a Cali, salió a por todas, en el centro del redondel sembrado en la arena por estatuarios… queriendo defender su puesto de triunfador de la pasada feria. Pero no fue posible, el toro se vino a menos, la faena fue perdiendo limpieza y se tornó muy pausada. Dos pinchazos y espada completa. Saludo desde el tercio.

Luis Bolívar es torero de Cali, y lo quieren en su plaza, más no le regalan nada; él se lo gana. Empezó de rodillas con la derecha, conectando de inmediato con el público por la calidad de las tandas en redondo; Bolívar respetó los tiempos y distancias de este toro bondadoso, pero con poco motor. Completa, ligada y templada. Media estocada desprendida. Oreja.
Parecía que este también se le iba a prestar para el triunfo, a Luis Bolívar; sin embargo eso no pasó, el toro parecía poco interesado en la faena, que no abundaba de temple, el toro llevaba la cara hacia arriba y queriendo llevarse la muleta, en medio de este torrencial aguacero más frío se sentía al ver que no lograron entenderse toro y torero. La pasó mal Luis que tras dejar una estocada, el toro se la tragó, por su casta; y luego para volverlo a entrar a matar tuvo que esperarle mucho, y seguirle porque se tornó caminador. Silencio tras aviso y palmas al toro.

Cali se rinde a los pies de Roca Rey, que indudablemente es el señor de las taquillas en el momento. Inició con cambiados por la espalda de espectacularidad, para hilar luego la faena con mayor continuidad y en redondo que se ha visto hasta este instante en la Feria. Muy templado y entendiendo las condiciones de un toro de que fue yendo a menos, e incluso quiso ver las tablas, pero hábilmente Roca lo impidió. Mete y saque, y tres cuartos de espada. Dos orejas y vuelta al ruedo al toro.