Venezuela es conquistador

La noche vio cómo se encendieron los farolillos al ver pasar a la virgen de La Macarena, que hoy fue homenajeada por tres cuartos de entrada.

Foto: William Cortés
 
Se lidiaron seis novillos toros de la ganadería de Salento. De buena presentación pero no de muy buen juego en términos generales, aunque hubo buenas cosas en el cuarto y sexto de la noche, acudieron y dieron alegría a los tendidos.
 
Antonio Ferrera recibió con un poco común pero bello lance que recibe el nombre de “el estudiante” (creado por el recordado Pana) y luego tras la puya unas chicuelinas muy ceñidas. La faena fue muy serena y aunque no es tan perceptible para todos los espectadores, fue una faena de técnica tapa defectos; el toro poco picante tenía, escarbaba y se vino a menos, pero él lo hizo pasar incluso repetidamente por la pañosa. Pinchazo y estocada de buena colocación. Saludo desde el tercio.

Foto: William Cortés
 
El matador Sebastián Castella tuvo muy mala suerte con este novillo toro que le correspondió, muy manso, mirón, caminador y con peligro. La faena debía ser de uno en uno, pero sin ningún sabor, más bien la honestidad del matador que lo obliga a responder; tanto que tratando de torearlo se llevó una voltereta, y golpes impresionantes que lo hacían rebotar en el piso casi hasta llevárselo a las tablas, afortunadamente no tuvo consecuencias graves visibles. Estocada completa y efectiva. Saludo desde el tercio.
 
Salió con tanta voluntad Luis Bolívar, recibió con larga cambiada… él lo llevó a caballo, él condujo la lidia para banderillas y sólo quería tocarle él. Pero con todo y ese cuidado no fue posible arreglar lo que ya por dentro venía mal, era un novillo toro sin profundidad, sin emoción y con ganas de huir. Media estocada sin efecto y pasaportado tras dos intentos de descabello. Palmas.

Foto: William Cortés
 
La noche tuvo otro color en el cuarto que le correspondió a Sergio Flores, quien con una alegría muy mexicana aprovechó cada viaje de su novillo que tenía transmisión y picante. La faena fue veloz y de mucha conexión, quizás no hubo mucho temple pero si la voluntad de un torero que hizo que los tendidos se emocionaran, tanto que pidieron un indulto que no cabía, era totalmente equivocada esa petición porque no era un toro para ese premio, aunque era bueno en especial por el izquierdo. Infortunio hubo en la espada. Saludo desde el tercio.

Foto: William Cortés
 
Ginés Marín dejó poco qué decir en este párrafo porque no alcanzó casi a tocarlo cuando ya ante los defectos del toro, se fue por la espada a las tablas y lo pasaportó, ganándose incluso la bronca y la palabra “pícaro” por parte del público. Y claro que el toro no iba a funcionar pero por la afición que viene con ilusión, debió hecharle más voluntad a la lidia e intentar probarlo. También pasó apuros en la espada. Bronca y división de opiniones para el toro en el arrastre.
 
Jesús Enrique Colombo de Venezuela gustó mucho con unos lances por navarras con elegancia y dominio. Ejecutó el regio de las banderillas que fue muy lucido por la ejecución más no por la colocación. Se puso de hinojos para recibirlo con dos derechazos  y se supo lucir Colombo con una faena de emotividad, inteligencia para hacer valer el motor de su ejemplar y así el toro no tuviese en algún viaje la intención de embestir, él le aprovechaba el viaje para iniciar nuevas tandas; y en los inicios hubo tandas con mucho temple. Mete y saque, y luego una estocada completa entrando sin muleta en mano. Dos orejas.