EL JULI Y SERGIO FLORES TRIUNFAN CON LOS SOBREROS DE REGALO EN LA MÉXICO

Ambos toreros decidieron regalar un toro más tras un mano a mano muy condicionado por el juego de los toros titulares

Acudieron más de 20.000 personas a la Monumental en la primera corrida del Aniversario de La México

Julián López ‘El Juli’ logró su décimotercera puerta grande de La México al desorejar al sobrero de Bernaldo de Quirós que regaló en séptimo lugar. El excelente cárdeno claro de Bernaldo de Quirós le permitió sentir el toreo, ya que en los tres primero había quedado inédito. Fue una lámina ese sobrero de regalo de El Juli. Con el hierro de Bernaldo de Quirós, era un precioso cárdeno claro, armónico y bien hecho, con cuajo, astifino y engatillado. Salió con bríos y El Juli, tras una larga cambiada, lo toreó con cadencia a la verónica para continuar después por chicuelinas en los medios. Vistoso y templado el quite por lopecinas, donde volvió a cantar su clase y ritmo el toro. Lo vio claro El Juli y brindó en los medios al público.

Prendió la mecha enseguida la bravura del toro al fundirse con la ambición del toreo de El Juli. El español supo entender las distancias y alturas del toro para formar un alboroto en una faena de terciopelo. Primero, ligó las tandas en redondo sometiendo al animal, bravo y con transmision, para después detener el tiempo con la zurda. Naturales sin mácula, dulces, aprovechando la profundidad del animal, con trazo de seda. Los cambios de mano y remates, pura orfebrería, abrochando tandas de siete u ocho muletazos. Relajado siempre. Todo en un elogio a la verticalidad. Se volcó sobre el morrillo y hundió el acero hasta la yema. En lo alto del morrillo. De efecto fulminante. Sin puntilla. Lío gordo y dos orejas. Según informa Mundotoro.

Bajo y de lomo recto, rompió plaza ‘Coquito’, un toro negro y acapachado de cuerna, que enseñaba las puntas, al que saludó El Juli con una suave cordobina en el tercio. Salió suelto y sin fijeza, pero, tras pegarse dos vueltas al doble anillo, lo toreó Julián con cadencia a la verónica. Ganando terreno en cada lance hasta rematar en los medios con una gran media a pies juntos. Cuidó mucho el castigo en el único encuentro con el caballo. En la franela la labor fue imposible, lo probó, pero con el astado desfondado, optó por abreviar con buen criterio (silencio).

Otro toro en el límite fue el tercero. Buen quite de El Juli por simbióticas chicuelinas y cordobinas, que remató con temple con una larga cordobesa. Brindó al cielo a Domingo Hernández y comenzó el trasteo con dos cambiados por la espalda sin enmendarse. La primera tanda con la zurda, limpia, enganchando y cosiendo la embestida del toro a los vuelos. De mano baja. Cinco buenos naturales. Julián vio que no había opción de que aquello tomara vuelo y tiró por la calle de enmedio (silencio).

El tercer silencio llegó con el quinto de Teófilo Gómez que protestó y mostró su descastada condición, El Juli no vaciló y pidió el sobrero de regalo antes de machetearlo y despenarlo con celeridad (silencio).

No se quiso quedar atrás Sergio Flores y también buscó la vereda del triunfo en el sobrero de regalo. De Santa María de Xalpa en su caso. Fino de cabos, largo, con trapío, tocadito de pitones. Salió con muchos pies y Flores lo toreó con variedad. Repitió repertorio en el quite con un surtido de chicuelinas, tafalleras y cordobinas. Brindó al público y comenzó con un cambio por la espalda para torear en redondo sin probaturas a un toro que rebosaba transmisión.

Encastado, el de origen Parladé, toro para echar la moneda al aire y el de Tlaxcala no titubeó. Quiso y tuvo premio. Emotiva faena llena de entrega, muy jaleada en el tendido, más aún después de una fenomenal voltereta al descararse con el burel. Lo prendió de feísima manera por el vientre y, al caer, desmadejado, le dejó la taleguilla hecha jirones. Imperturbable volvió a la cara del toro y prosiguió hasta el epílogo por bernadina. Enterró el acero entero al primer viaje y, de nuevo, asomó el doble pañuelo en el palco (dos orejas).

Muy protestado de salida por su justo trapío, al cariavacado y corto segundo le faltaba remate. Lo recibió Sergio Flores por chicuelinas y recibió un puyazo, fijo el toro en el peto, bajo un clamor de protestas. Flores se puso a torear en el tercio como si el astado lo permitiera, aunque no amainaron las protestas. Sacó algún muletazo estimable por ambos pitones, pero la realidad es que no le echaron cuentas (silencio).

Bizco del derecho, el cuarto, algo zancudo y más largo, tenía también más cara, enseñando las palas. Lo toreó con temple a la verónica Sergio Flores aprovechando una embestida humillada y con ritmo. Como a sus hermanos, tampoco recibió excesivo castigo en varas. La sosería del toro, sin raza alguna, convirtieron el trasteo en una quimera porque no había emoción alguna. Flores, contrariado, acortó su labor (silencio).

Salió un sobrero de Bernaldo de Quirós en sexto lugar, sin exageraciones por delante, pero cuajado y de buenas hechuras. Lo saludó a la verónica Flores. En los primeros tercios, se le apreció una lesión en los cuartos traseros, que condicionó su lidia. Lo probó el azteca, pese a todo, pero no hubo manera de salvar la falta de pujanza y casta del astado. Sexto silencio de la tarde.

Fuente: http://www.elmundo.es/Fotos: @plazamexico

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