En Lima… Cortaron trofeos Fernando Roca Rey y Jesús Colombo, de una terciada corrida

En Lima… Cortaron trofeos Fernando Roca Rey y Jesús Colombo, de una terciada corrida
  • Manuel Escribano: Silencio y silencio.
  • Fernando Roca Rey: Silencio y oreja.
  • Jesús Enrique Colombo: Oreja y vuelta al ruedo.

Detalles:

En el patio de sombra se develó un mosaico de Azulejos Iturry, con la figura de Andrés Roca Rey, obra del pintor Humberto Parra.

Buen ambiente previo y al final de la corrida en los patios de la plaza.

Los banderilleros Ricardo Ramos y Ronald Sánchez acompañaron a su matador Fernando Roca Rey con los rehiletes, siendo obligados a desmonterarse.

Bronca que pudo evitarse al cambiarse el 4to. toro y salir en su reemplazo uno más terciado.

Se le premió con la vuelta al ruedo al buen y bravo toro de la Viña salido sexto.

 

Se habían anunciado para la tarde de hoy, toros de la ganadería de Juan Manuel Roca Rey. Finalmente, la pizarra indicaba que iban tres de ese hierro y tres de La Viña.

El que abrió plaza fue de JM Roca Rey y correspondió para Manuel Escribano. Castaño, bajo, bien armado, buen puesto, serio y fino de hechuras. Empujó humillando abajo en el caballo de César Caro a quien le partió la vara, tomando dos puyazos. Brinda el diestro de Gerena a su par Fernando Roca Rey.

El morito, que empezó mejor por el derecho, se cansa y empieza a tardear. Soso y deslucido. Con la muleta puesta por delante, le engarza tres pases en dos series. En esta última pierde las manos. Decae el toro que ya acusa sosería y quedarse medio parado a mitad del viaje.

Le ha faltado esa chispa, algo de picante, como se dice. Estocada que hace guardia tras entrar a matar poniendo el pecho. El segundo cae traserillo, tendido y desprendido. Silencio.

El 4to., de La Viña, fue pitado de salida por no estar de acuerdo el público con su presencia. Fue cambiado y en su lugar salió un sobrero aún más esmirriado, esta vez del hierro de JM Roca Rey, lo que generó una enorme bronca en los tendidos y condicionó la labor del matador Manuel Escribano al que se le expuso a esa situación.

Pudo haberse evitado si se paraba mecha como vulgarmente se dice, y continuado con la lidia del titular. El bis recibió un picotazo apenas. Escribano toma los palos e invitó a sus alternantes a parear. Jesús Enrique Colombo siempre pendiente siguiendo al toro por desde dentro del callejón cuando hizo un amague de ver tablas y pegar el salto. Se apaga pronto ya mermado y no tiene más que ofrecer. Pierde las manos y es por demás. Le gritan al matador que abrevie. Se lo piensa y decide hacerlo. Media estocada y se silencia su labor.

Fernando Roca Rey, se entregó en cuerpo y alma en éste que se anunciaba como su despedida. Dudamos que así lo sea. Al menos por ahora. Ya lo dijo el mismo matador que cuando se habla de los retiros siempre como que queda la puerta entreabierta.

Le correspondió el echado segundo, de La Viña. Pitado de salida por presencia. Pobre de cara y anunciado con 456 kilos. Como para acallar el lío, invitó a sus alternantes a coger las banderillas.

Inició con la franela, hincado de rodillas en trasteo muy jaleado. Sobre todo por el izquierdo que es donde se siente más confiado el toro. Pese a ello también le derrota con la carita arriba. Pinchazo. Silencio.

El 5to. se llamó Escondido, uno negro del hierro de su tío, JM Roca Rey.Toro bajo y hondo. Apenas es mimado por Jhosep en un picotazo bien señalado. Lo quita por el lance del Calesero que remata por vistosa revolera. Fueron los de plata por los garapullos pero el público aprieta porque los tomara el matador que asomándose colocó en todo lo alto.

Luego cedió el resto a sus banderilleros. Los tres cumplieron y bien. Celebrado el tercio con estruendosa ovación. Se desmonteraron los experimentados Ricardo Ramos El Loro y Ronald Sánchez.

La virtud del toro fue descolgar la carita cuando lo ha llevado templado y despacio Fernando, con toques muy suaves. En unos hasta al ralentí. En otros, le deja la ventana y fue por donde quizo colarse el moro que ya fue aprendiendo a mirar y queriéndole sorprender. Estocada entera de rápido efecto. La petición fue mayoritaria y el palco cumplió el trámite otorgando una oreja que paseó el diestro limeño entre clamores y a paso lento.

Jesús Enrique Colombo ha pegado una gran temporada también en el Perú este año. Prácticamente ha toreado en todas las principales ferias del país.

Tuvo hoy la posibilidad de salir por la puerta grande y el yerro con la espada se lo impidió. A su primero, el salido tercero del orden de lidia, de nombre Dibujado, de JM Roca Rey, que salió suelto, lo fija con el percal logrando captar su atención. Se emplea el torito y da la impresión que servirá.

El recibo es por verónicas y la media. Toma un puyazo corto puesto que no está muy sobrado de fuerzas. El quite es por chicuelinas que remata con vistosa serpentina. A los palos van los tres espadas. Arrebatado, tras pasar en falso, el último par es de poder a poder.

Citó en los medios como para cambiarle el viaje. Demoró en enterarse el bicho. Desiste Colombo y cruzándose pone la muleta por delante acortando distancias. Se arranca con buen galope el toro y son tres buenos muletazos al borde de la segunda raya.

Allí quiere y allí se sucede otra tanda más antes de llevárselo a los medios. Cuando ya empezó a irse a menos, fue por la espada. Colocó un estocadón y la petición, que fue mayoritaria y vibrante, no se dejó esperar. Una oreja.

Con media puerta grande en el esportón, recibió al que cerraba la tarde, Algarrobo, de La Viña. Colorado y entrado en carnes. Salió suelto y desentendido. Sale avivado de la pica el toro y cambia de son. El quite fue por zapopinas y el recorte por revolera.

Coloca un par retrocediendo ante el buen galope y tranco del toro. Brindó a los hermanos Roca Rey, como asegurando a la parroquia. Hincado de rodillas en los medios y con casi todo el cuerpo tendido, cita al que se vuelve a arrancar galopando extraordinariamente. Fervor en los tendidos que los quehaceres son para ellos.

El toro era un tren de como embistió. Dejó ver su bravura por el pitón derecho, la boca cerrada y bajando la cara. Los pases son templados y suaves. Hay toro para darle al toreo de esencias que no tanto para el tendido. Lo entiende Colombo que tersa su muleta y el trasteo es bueno por ambos, dosificando y cogiéndole el sitio.

El toro embistió con nobleza y transmisión sin acusar resistirse. Es mejor por el izquierdo, donde apunta mayor calidad. Pinchazo arriba, estocada que cala y toda ilusión se desvanece.

Antes, asomaron tímidamente algunos pañuelos pidiendo la gracia para el pupilo de La Viña. Quizás pudo ser si se le vendía más. Quizás. Lo justo y merecido, vuelta al ruedo tras asomar el pañuelo azul desde el palco.

Por: Martin Campos.

Foto: Gonzalo Yanallalli.